viernes, 22 de mayo de 2015



La Didáctica es ciencia innovadora
La Didáctica como cualquier ciencia ha de ser también innovadora no sólo por su carácter científico, sino por las exigencias de cambio que demandan las necesidades e intereses de los contextos socioculturales y educativos en los que se desarrolla. Si una innovación es proyecto que mira hacia delante (De la Torre, 1995:7), la Didáctica tiene que ser innovadora porque todos sus proyectos tienen carácter prospectivo. Además, este mismo autor reconoce que se llama innovación no a cualquier cambio, sino a aquél que representa alguna mejora. La Didáctica tiene que ser innovadora porque su finalidad es conseguir el cambio perfectivo que supone formar educativamente a los alumnos, lo que significa, hacerlos mejores en todas las dimensiones de su persona.. Para ello el papel del profesor es fundamental y, en consecuencia, su formación, sin la cual todo proyecto de cambio quedaría menguado (Ibidem: 10).
Este mismo profesor (1995: 11) señala tres conceptos fundamentales sobre la innovación: su carácter universal y humano, pues, si admitimos el progreso humano, hemos de aceptar que el proceso innovador es universal y consustancial a la naturaleza humana; su tendencia pendular o cíclica, ya que existen períodos de mayor intensidad innovadora seguidos de otros de carácter reproductor y la permanencia de estructuras, que posibilitan las innovaciones o cambios sin impedir su normal funcionamiento.
Para Escudero (2000:14), la Educación ha de ser entendida como una actividad innovadora, relacionada con el cambio y la transformación, con la mejora social y humana. Lo contrario supondría recortar su propia entidad, desconectarla de tiempos y demandas sociales, así como también de los sujetos particulares a los que pretende servir y transformar y, para Saturnino de la Torre (2000: 151), "una formación para el futuro, reclama un currículum para el cambio y metodologías didácticas innovadoras".